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lunes, 18 de junio de 2018

Un regalo de despedida. 17-18



Y qué mejor regalo de un profesor de Ciencias que un buen documental sobre el cuerpo humano.

Desde el primer llanto hasta el último suspiro, nuestros cuerpos experimentan una continua transformación. Cada movimiento que hacemos y cada estímulo exterior provocan una reacción a través de la piel, de los huesos, de los órganos internos, de los músculos y de las células. Respiramos, como media, unos 700 millones de veces a lo largo de nuestra vida; el esqueleto de un adulto se renueva completamente cada siete o diez años; cada minuto, nos deshacemos de 30.000 células de piel muerta; y la comida que ingerimos recorre nueve metros en su viaje a través de nuestro cuerpo. Este documental se sumerge bajo nuestra piel y muestra cómo trabaja el cuerpo para lograr mantener la salud, cómo lucha contra las infecciones y repara las heridas y cómo afectan las enfermedades a nuestra vida posterior. 

Realizado por Pioneer Productions para National Geographic y Channel 4, "El viaje de la vida" llega de la mano de los productores de "En el vientre materno" y sigue el desarrollo del cuerpo de una mujer a lo largo de su vida, desde el momento del nacimiento, pasando por la crisis de la adolescencia hasta llegar a la edad adulta y la vejez.

El filme, que introduce cámaras en lugares nunca antes vistos con tanto lujo de detalles, utiliza las últimas imágenes médicas, maquetas, efectos especiales y gráficos por ordenador en 3D para recrear el interior del cuerpo humano y ofrecer una nueva perspectiva sobre cómo funciona nuestro cuerpo, cómo crece y cómo madura.

Fuente: https://www.documaniatv.com/ciencia-y-tecnologia/el-viaje-de-la-vida-video_ba5ff3b27.html

domingo, 26 de noviembre de 2017

Una ventana en el estómago 17-18


El 6 de junio de 1822 paseaba el joven Alexis Saint Martin cerca del lago Hurón (EEUU) cuando recibió un disparo fortuito, que le atravesó las costillas, el estómago y los pulmones y le provocó un orificio por el que se “le salía el desayuno”, en palabras de William Beaumont, el cirujano militar que le atendió. 

Alimentándolo a través de la fístula, el insigne médico no tardó en darse cuenta de que la herida era una ventana maravillosa para el estudio de los mecanismos de la digestión, por lo que retuvo al desafortunado joven como criado, en unas condiciones que hoy serían inaceptables. Un contrato de conejillo de Indias por el que Alexis se sometería a cientos de experimentos, algunos dolorosos, para demostrar que la digestión es un proceso químico. 


Murió en 1880, con las heridas aún abiertas, tanto en el cuerpo, como en su dignidad. Su familia, enojada con la clase médica, mantuvo su cadáver lejos de las depredadoras manos de la Ciencia. Por desgracia, pero con razón. (Los otros, en el blog Herpes simplex, de CJBL)

Más detalles en Ventanas del cuerpo, en el blog Fogonazos.